Al final cae la noche, y al contrario de lo que pasa aquí, por esas latitudes se retiran muy pronto a sus casa, a las 7 ya tienes que pensar en ir cenando porque a las 9 o 10 ya está todo prácticamente cerrado. Así que antes de volver para el hotel tocaba la foto de rigor, sin trípode ni nada, que para andar todo el día pesa demasiado; nada nada, encima de un saliente del puente y componiendo como podía (no lo hice muy bien, como se puede ver en la esquina inferior derecha, esa roca que se ve es del puente, jeje).
Tengo claro que quiero volver y disfrutar más de esa ciudad tan especial, pero me parece que habrá que esperar un poco para hacer otro viaje de esas dimensiones, jeje.
BOAS ONDAS


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